Justificación

La educación en ciencias en el mundo está teniendo cambios importantes frente a los escasos aprendizajes científicos que logran obtener los estudiantes, la escasa relación entre lo que se aprende y el mundo real, los altos índices de reprobación en las asignaturas de física, química, biología y matemáticas, principalmente; así como una alta deserción escolar, tan preocupante. Estos resultados, aunados a los nuevos descubrimientos y los grandes avances que se tienen en los resultados de investigación educativa en este campo, han generado transformaciones curriculares importantes, en todos los niveles educativos y en la mayoría de los países.

Dichas transformaciones, si bien tienen una base investigativa y un sustento teórico y metodológico, así como una visión dinámica de la ciencia, requieren ir acompañadas de programas de actualización docente, suficientemente consolidados y estrechamente vinculados a los cambios que se pretende impulsar de acuerdo con las orientaciones curriculares, ya que son los profesores, junto con sus estudiantes, los directamente operarios de las reformas curriculares.

Durante mucho tiempo se pensó que los profesores con sólo tener un suficiente dominio de la asignatura estaban preparados para promover en sus estudiantes aprendizajes suficientes, significativos y duraderos. Esta idea tan ampliamente difundida se ha visto fuertemente cuestionada a cambio de reconocer que un profesor de ciencias realiza una tarea compleja que requiere de él saberes disciplinarios, didáctico-pedagógicos, filosóficos y psicológicos, entre otros.

En México, si bien existen escuelas formadoras de profesores para ejercer en la educación básica, en la escuela secundaria coexisten dos perfiles profesionales: uno corresponde a profesores egresados de las escuelas normales superiores y el otro a egresados de universidades e Institutos Tecnológicos. El primer grupo cuenta predominantemente con saberes relacionados con el campo didáctico-pedagógico, socio-psicológico, pero con escasos saberes sobre y en la ciencia; el segundo grupo por el contrario, posee conocimientos en y sobre la ciencia, pero un gran desconocimiento sobre los otros saberes que complementan la formación del profesor, es decir, los correspondientes a la conducción de grupos de aprendizaje escolar, el diseño y promoción de secuencias de aprendizaje y estrategias didácticas acordes con el nivel e intereses de los estudiantes, entre otros.

Cabe reconocer que hoy en día, la formación continua del docente está siendo revalorada como tarea indispensable para mejorar la calidad de la enseñanza y del aprendizaje; por ello, uno de los propósitos fundamentales del Centro Nacional de Educación Química (CNEQ), es apoyar la formación, actualización y superación de los profesores de ciencias de los diferentes niveles educativos.

A continuación presentamos una propuesta de formación y actualización para profesores en ejercicio de ciencias naturales (física, química y biología) en la escuela secundaria.